¿Banca móvil o solo Banca?

En el actual escenario de la banca global y considerando los próximos cambios y disrupciones en el horizonte (billetera electrónica, mobile banking, mobile money, bitcoins, millennials, etc.), solo los bancos e instituciones financieras que comprendan, evolucionen y puedan empezar a ejecutar estos nuevos principios y modelos de negocios estarán mejor preparados para cruzar el hito temporal del 2016/2017, donde veremos con claridad cuáles de esos bancos entendieron, cómo lo están implementando y a quiénes le están hablando.

Hoy, la información disponible para todos es la misma y es información empírica y racional. Como nunca el acceso a los datos, el análisis, las proyecciones, los escenarios y las palancas son conocidos. El problema mayor radica en un factor menos tangible pero es el primero que debe ajustarse en instituciones como la banca, o el resto de las condiciones no pueden darse: El factor humano.

En este escenario, gerentes y directores son formados y educados en el paradigma de la “mejora incremental” o “mejora contínua”, pero sobre todo, son formados en el paradigma de minimizar las fallas lo que tiene implícito la obligación de no correr riesgos. Y en este escenario, ya lo saben otras industrias (música y editorial)  la disrupción llegó desde fuera y desde múltiples flancos.

El comportamiento y necesidades y  de los consumidores cambió y las industrias primero ignoran, luego tratan de reprimirlo y finalmente se integran a la tendencia, pero el compromiso no es total, requiere cambios más profundos que solo aceptar la evidencia. La tecnología permite que “otros”, no la banca, ofrezca servicios y productos que eran propios de la banca. Nuevos modelos de negocios se crean (desde Google Wallet hasta Cumplo en Chile) donde la banca es un prestador de servicios o un “partner estratégico” pero ya no dueño del negocio.

Le tememos al cambio porque nos saca de nuestra zona de confort, preferimos metas y objetivos racionales porque le tememos al riesgo y a la incertidumbre, preferimos lo seguro y lo conocido, por eso esperamos que otros hagan el camino primero.

Por ese factor humano es que, pese a que los estudios nos dicen, de forma racional y empírica, que el 53% de los Millennials no creen que sus bancos ofrecen nada diferente a los otros, 1 de 3 están dispuestos a cambiar de banco en los próximos 90 días, 70% dice que en 5 años la forma en que pagamos por las cosas será totalmente diferente (y esperan que así sea); las instituciones comunes llegan tarde, se adaptan pero no cambian realmente, maquillan sus servicios pero no crean nada nuevo.

“I don’t see the difference between my bank and all the others.”

http://www.millennialdisruptionindex.com/

Decir que “el futuro es digital” es obvio pero necesario, y sin embargo, incompleto. El futuro para los empresas y servicios es volver a conectar con las personas (a veces usuarios, a veces clientes, siempre personas), entender que hay nativos digitales pero también inmigrantes digitales y muchos casi analfabetos digitales, entender hacia dónde van y construir los nuevos modelos de negocios, productos y servicios enfocados en esas necesidades. Las empresas que entiendan estos, y varias ya lo han entendido, verán que la tecnología es un medio poderoso, pero no el fin, las apps y todos los atractivos dispositivos eternamente conectados son herramientas (absolutamente necesarias) pero no la respuesta que hará que las personas distingan nuestra marca y servicios de entre todo lo demás.

Fuentes

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