Sobre Diseño de Interacción, Usuarios e Interfaces

El gran problema de las empresas de tecnología en Chile

¿Cuál es el ADN de los emprendimientos tecnológicos Made in Chile?, ¿Nuestro modelo Patrón/Empleado es suficiente para generar innovación? La diferencia entre empresas comunes y empresas de tecnología es que en esta última la competencia es brutal, requiere pensar distinto, actuar rápido y en equipo y ser visionarios desde el CEO hasta el último empleado. En cambio nuestro modelo económico, de las empresas y empresarios empuja exactamente en la dirección contraria. Se pide compromiso pero no se menciona compartir los frutos del exito, se pide ser innovadores, vanguardistas y productivos con mal equipamiento, condiciones e incentivos. El ADN de nuestros emprendimientos tecnológicos es una fea mezcla entre típica empresa chilena y startup.

Con 10 años dedicados al diseño, interacción e interfaces en distintas empresas que giran en torno a Internet he descubierto una especia de ADN común a todas ellas, independientemente si el foco es el diseño, la programación o los servicios. Parte de este ADN es también común a todos las empresas en Chile porque tiene directa relación con el tipo y cultura social, económica y empresarial de nuestras empresas, así como también los empresarios.

No quiero extenderme así que me enfocaré en las llamadas empresas de tecnología. En los últimos años conceptos como innovación, emprendimiento y startups han llegado a simbolizar en el mundo un nuevo tipo y raza de empresa y empresarios, el imperio del “Sí, se puede” siempre que se unan ideas extraordinarias, la tecnología extraordinaria y las personas extraordinarias que las hacen posibles.

El problema en nuestro país y por qué cuesta tanto que este tipo de empresas tenga éxito y por qué tenemos tan pocos casos de emprendimientos de clase mundial es a causa de nuestro modelo de empresa, el único que conocemos, que está basado en el principio de Patrón/Empleados. Me dirán que siempre hay un dueño de la empresa y que los demás trabajan para él; no puede ser más cierto, es absolutamente correcto. Ya volveré a esto más adelante.

La diferencia entre empresas comunes y empresas de tecnología es que en esta última la competencia es brutal, las ideas no son patrimonio de nadie y gana el que la tuvo primero idea y/o el que supo llevarla a cabo de mejor manera. El tiempo es crucial porque la misma idea surgió en 5 lugares del mundo casi al mismo tiempo y hay 5 equipos tratando de hacerla realidad con la mejor tecnología o creándolas si la tecnología para lograrlo no existe.

El ADN de nuestros emprendimientos tecnológicos es una fea mezcla entre la típica empresa chilena y startup. Se quiere obtener lo mejor de la innovación y las tecnologías, pero con un modelo de patrón y empleados que empuja exactamente en la dirección contraria. A las personas se les piden esfuerzos extraordinarios como muchas horas y días de trabajo al mes, conocimientos y experiencia de primer nivel y siempre actualizados, rendimiento siempre creciente, el famoso “Compromiso con el Empresa”, en resúmen, se les pide resultados extraordinarios y no se entrega ninguna herramienta ni menos se ponen las condiciones para lograrlo. La diferencia entre empresas de tecnología que provienen de mercados pro innovación y mercados como el de nuestro país, es que la innovación nunca ha sido nuestro fuerte. Copiamos, imitamos a (a veces muy bien y otras no tanto), vendemos materias primas, pero despreciamos el valor agregado, tememos a la vanguardia y las cosas nuevas o distintas nos parecen raras.

El valor de la Innovación

Todos trabajamos a cambio de dinero. Nos permite continuar y hacer las cosas que queremos lograr y hacer, es un medio (para algunos un fin) para progresar y crecer, y podemos obtenerlo como pago por nuestros conocimientos y servicios o siendo dueños de algo que creemos tiene un gran valor.

El ADN de nuestros emprendimientos tecnológicos es una fea mezcla entre la típica empresa chilena y startup. Se quiere obtener lo mejor de la innovación y las tecnologías, pero con un modelo de patrón y empleados que empuja exactamente en la dirección contraria.

No es un secreto que las economías generadoras de innovación primero deben generar las condiciones para lograrlo y que gran parte de este modelo es que para que todos los participantes de una empresa (o startup) tecnológica luchen por el éxito todos deben sentir que son dueños de ella, y que recibirán los beneficios de ese éxito y esfuerzo. Esto no implica necesariamente mayor tiempo bruto de trabajo, si no mejor dedicación y compromiso que se traduce en mejores resultados porque el éxito de la empresa produce un beneficio directo. Sentir la empresa como propia es la mejor manera de lograr trabajadores “con la camiseta puesta” (como les gusta decir a algunos) preocupados de mejorar cada parte de la máquina de la que son dueños.

Los sueldos son un caso aparte. La conocida frase “pagamos sueldo de mercado” es casi un sinónimo de sueldo bajo y son muchos los modernos emprendimientos que en este rubro prefieren la vieja escuela para remunerar y la modernidad para exigir resultados.

En cada empresa que he trabajado he visto como empleados tienen ideas espectaculares que podría generar ganancias, beneficios, mejores procesos o extraordinarias experiencias para los clientes, pero no las comparten con la empresa porque “No gano nada con eso” o peor aún, “No me pagan para pensar”. Es imposible tener un mercado de innovación si las ideas extraordinarias se pierden porque nuestras empresas no están dispuestas a pagar por ellas o a permitir que sus trabajadores sean sus socios.

Computadores que no funcionan, sillas en mal estado, espacios oscuros, hacinamiento, largas jornadas, cero incentivos, premios o beneficios por logros, capacitación a costa del propio trabajador y sin reflejo en el salario, bajos salarios y muchos etcéteras más bloquean cualquier intento por lograr resultados extraordinarios, especialmente en un campo como los del emprendimientos y la innovación donde los resultados extraordinarios son la norma.

El ADN de las empresas de tecnología en Chile es así. La mezcla del modelo en que el dueño no quiere ceder ni una parte de su propiedad a cambio de mejores resultados en su negocio y donde los trabajadores no están dispuestos a dar la “extra mile” necesaria para lograr resultados extraordinarios porque el esfuerzo no será recompensado. Urge una mutación acelerada de este ADN.

2 comentarios en

"El gran problema de las empresas de tecnología en Chile"

  1. 1
    miguel salazar dice:

    Esa es la triste realidad en varias partes del País.

  2. 2
    Francisco Sandoval dice:

    Curioso que lo que relatas sea un fiel reflejo de lo que pasa en Betazeta :)

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