Es cierto. Soy diseñador. Con minúscula no más por que creo que poner la profesión con mayúscula hace que los humos se vayan a la cabeza. Al final la profesión lo único que dice es que ofialmente sabemos y practicamos sobre un tema en particular, no que somos buenos en eso.
Soy de la UTEM. Mi vapuleada, mal dirigida, lenta para alcanzar al presente pero siempre querida universidad. Tengo 33 años. Nací en Arica y llegué a Santiago a estudiar. Me quedé. Nunca seré 100% santiaguino -lo que sólo me da ventajas creo yo – y tengo la suerte de ver la ciudad, la gente, las calles, las caras y lo que hay detrás de ellas con ojos de extranjero.
Me gusta el diseño. Así de simple. Reconozco que entré a estudiar esta carrera con muchas dudas que se fueron borrando en la medida que entendía el diseño de la manera en que lo entiendo. Por cierto, otras dudas aparecen de vez en cuando. A veces creo que me equivoqué de camino pero esos malos ratos pasan y empiezo con más fuerza y ganas sólo porque vuelvo a recordar que me gusta el diseño. Para mí el diseño es algo fascinante. Miro, observo, leo, pienso y hablo de diseño todos los días -mi novia parece haberse acostumbrado o resignado… no me queda claro-, cuando me reuno con mis amigos, todos o casi todos diseñadores, hablamos… de diseño. Nuestras respectivas parejas, parejos y amigos-no-diseñadores han entendido, con el tiempo, que un diseñador es, básicamente, un obsesivo. Sólo así se puede explicar porqué seguimos en esto si ganamos poca plata, odiamos a los clientes, a los jefes y a todos los que no entienden lo importante que es el diseño en la vida de toda la humanidad.
Que el diseño me gusta sigue siendo la única explicación y la única razón para seguir en esto.
¿Es tan importante el diseño como para dedicarle tantos blogs, bits, tiempo, palabras, tinta, ganas, libros, cabeza, sudor y lágrimas?. Para los que estamos en esto, sí lo es. Para el resto, claramente se trata de una profesión menor. Un par de veces he escuchado que podría haber aprovechado esos cinco años de estudios para estudiar algo más rentable, con más futuro. Para las empresas donde trabajamos usualmente somos un gasto, nunca una inversión. Resolvemos problemas molestos pero necesarios de resolver. Somos parte del proceso productivo pero no tenemos velas en ese entierro, somos engranajes no palancas. Pero pese a todo se avanza.
Año 2008 y la evolución del diseño, en su corta vida como actividad, ha sido veloz. Se ha ramificado en muchas especialidades producto de lo específico de los diversos campos en los que incursiona. Desde un clip hasta un auto, el diseño se ha vuelto parte de la rueda de la industrialización, la moda, la tecnología y la comunicación. Si estamos, como diseñadores, concientes de lo que lo que eso significa, es otra cosa. Personalmente creo que no. Desde la academia hasta los profesionales fogueados, creo que existe la noción del diseño como una actividad que se basa en la intuición más que en el conocimiento, en las dotes artísticas y en la inspiración casi mágica más que en el análisis y la planificación.
Por supuesto que no menosprecio las habilidades artísticas, la inspiración y la intuición pero creo firmemente que un diseñador debe ser más que eso. Especialmente si ha elegido el camino de la especialización (multimedia, internet, editorial, industrial, etc.) y no el del “diseñador integral” (¿qué significa esto?, ¿un diseñador que es especialista en todo o que hace un poco de cada cosa?).
Con esto tocamos otra fibra sensible del alma de la profesión -que tiene directa relación con la formación- y que divide a los diseñadores en 2 corrientes principales: los que creen que el diseñador es una espécie de “hombre del renacimiento” y los que creemos que cada area del diseño es tan amplia que requiere, forzosamente, de aprendizaje, estudio y práctica, cosas que sólo la especialización puede dar, a menos que seas un genio del diseño -que los hay, pocos, pero los hay- capaz de diseñar un logotipo que ya se lo quisiera Nike, un silla que sea la envidia de Philipe Stark y una ilustración que deprima a Dave Mckean al mismo tiempo que hace un sitio 100% usable, totalmente standard, crossbrowser y que se vea tan bien en mi celular como en mi laptop.
Pues bien, de eso se tratará esto. Hablar, pensar, analizar, desmenuzar, desmitificar (me gusta esa palabra, tiene onda), partir en pedazos y volver a armar el diseño. Como mi especialidad gira en torno a Internet -definitivamente no me gusta el término “diseñador web”- obviamente será el tema predominante pero no descarto abordar temas de otras especialidades del diseño -cuento con que algunos amigosbuenosdiseñadores hagan alguna colaboración- así como otros temas sobre conocimientos que no son parte del “alma” del diseñador pero que, en mi opinión, son tan trascendentales como el ramo de Taller.
Esto último lo entenderán sólo los diseñadores.
Eso es. Ya veremos que resulta.
"Declaración de principios"
01/03/2010 at 6:06 pm
Te pasaste loco creo k eres el unico k deja las cosa clara tenemos un monton de estiercol como gobernadores de este pais