¿Debemos presentar más de una propuesta de diseño?
Esta es una situación típica en diseño web -y en diseño gráfico en general- cuando un cliente contrata nuestros servicios: Se fija el tipo de trabajo, los objetivos, plazos, forma de trabajo y costos. Partimos por la toma de requerimientos y escuchamos los objetivos del cliente (emocionales, comerciales, estratégicos, de venta, etc.) para luego convertir esto en una propuesta, con una estructura de navegación simple e intuitiva, con el diseño de información orientado al logro de los objetivos planteados para los usuarios en los distintos escenarios y casos de uso y una capa gráfica que potencia los puntos anteriores. Todo perfecto hasta que nuestro cliente nos “recuerda” que necesita ver 2 o 3 propuestas, de ser posible. ¿Una tradición del diseño?, ¿parte del proceso de diseño?, ¿tenemos que hacerlo?. Personalmente creo que no, no y no.
El diseño es un actividad profesional que, como todas las profesiones, adapta sus procesos y conocimientos con el tiempo, pero también tiene un factor importante de prácticas, formas y “tradiciones” no escritas pero que también son parte de la profesión.
Parte de esto es, por ejemplo, la noción del diseñador como un Artista más que como un experto calificado en un área específica. Existe la noción social de cuál es el rubro y especialidad de un profesor, abogado, mecánico o doctor, pero si le preguntamos a 10 personas qué cree que hace un diseñador, probablemente tendremos 10 respuestas diametralmente diferentes, así como si le preguntamos lo mismo a 10 diseñadores, probablemente tendremos el mismo resultado.
Ciertas tradiciones ayudan a mantener el espíritu de las cosas pero hay otras que se tornan molestas pero poco o nada se hace por modificarlos o eliminarlos sólo porque han estado ahí siempre. Tal es el caso de las propuestas de diseño, que son parte del proceso de diseño.
Si nos guiamos por los patrones tradicionales del proceso artístico, las propuestas se justifican porque son parte de la evolución o del estudio de varios caminos hasta llegar a un resultado final. Pero cuando hablamos de diseño, no hablamos de arte por lo tanto ese proceo artístico debe ser reemplazado por la Planificación para poder definir un problema, establecer los objetivos que la solución debe cumplir, definir tiempos de trabajo, mesurarlo y controlarlo para llegar a los resultados esperados en los plazos establecidos y dentro de los costos asignados.
La etapa de Propuestas en diseño web (y en general en diseño) es una etapa compleja que puede decidir si al aceptar un determinado proyecto, hicimos un buen o mal negocio cuando no somos capaces de controlar esta etapa con mano firme y buenas razones, porque podemos entrar en un laberinto del que es muy difícil salir.
¿Por qué debemos hacer varias propuestas para un mismo proyecto?
El diseño web es la especialidad más joven dentro del mundo del diseño y como tal, sigue algunas prácticas que son propias del diseño editorial o gráfico tradicional pero que, en la práctica, no son buenas de seguir en esta especialidad. Una de estas tradiciones heredadas son las varias propuestas para un mismo proyecto. Para entender porqué esta práctica no encaja dentro de un proceso de diseño web, es necesario conocer los pasos generales de este proceso, así podremos darnos cuenta que un sitio no es un producto estético si no un pequeño ecosistema de información, que varias propuestas de diseño no aseguran un buen producto final y que un diseñador web debe seguir este o algún proceso similar para obtener buenos resultados y no sólo lindas “páginas web”.
Etapas gerenales de un proceso de diseño web:
- Toma de requerimientos: Todo la información técnica, comercial y estratégica que el cliente nos pueda entregar. Debemos preguntar muchas veces y de distinta manera ¿Para qué quiere éste sitio, blog, aplicación?. El cliente nos entregará su visión del cómo y el porqué, así que debemos tener la habilidad de escuchar y extraer la información relevante para convertir eso en requerimientos y objetivos que nos guiarán para construir un sitio.
- Estructura de información: En esta etapa identificamos las unidades de información que darán paso a una estructura de contenidos y empezamos a identificar casos de uso. Ejemplo: habrá una galería de productos, varias categorías y subcategorias, se necesita registro de usuarios, habrá un blog y un pequeña sección de noticias relevantes, un formulario de contacto y una sección de información corporativa.
- Contenidos e interacción: Acá desarrollamos en detalle el punto 2. Se define una estructura, los contenidos de esta, la interacción y flujo de la información, la navegación y los casos de uso en detalle. Se definen las áreas y secciones y cada unidad de información empieza a ocupar su lugar en una estructura básica del front del sitio. En esta etapa aparecen los primeros wireframes y la estructura de contenidos e interacción es detallada y precisa.
- Interfaz de usuario: Requerimientos claros (1) nos ayudan a contruir una buena Estructura de información (2) que nos permitirá definir los Contenidos, interacción y comportamientos (3) entre ellos y el usuario para, finalmente, empezar a definir en detalle la interfaz de usuario, comportamientos, navegación e interacción con un sistema organizado y funcional.
- Diseño visual: Es la última parte de proceso. Cuando las piezas estan en su lugar y funcionando o empezando a funcionar unas con otras, entonces podemos definir el diseño visual de la interfaz, el estilo, el look&feel del sitio, que es la ropa con que se vestirá y lo único que todos verán al usar el sitio.
El punto de partida del proceso de diseño debe ser una necesidad o problema a resolver, no el estilo o la tendencia de moda. No podemos nunca olvidar que del contenido surge la forma y nunca al revés.
Si seguimos la lógica del diseñador/artista entonces estamos perdidos porque el proceso de diseño se reducirá a un cliente diciendo “necesito una página web para mi empresa… hazme unas propuestas y ahí conversamos”. Aquí no hay requerimientos, ni objetivos, ni metas y algo muy importante en nuestra relación laboral profesional, no hay compromisos de ninguna de las dos partes.
Yo prefiero la lógica del diseñador/planificador. Cuando un cliente me pide “2 o 3 propuestas” yo pido que hablemos primero. Salvo contadas excepciones, no creo en los malos clientes porque estoy convencido que los clientes, cuando contratan nuestros servicios, saben exactamente lo que quieren, pero no saben cómo hacerlo. Por eso nos necesitan y ahí radica nuestra gran responsabilidad. Si no sabemos escuchar al cliente para saber e interpretar qué espera como resultado de nuestro trabajo entonces nos inhabilitamos para entregar una buena solución de diseño. He tenido muy buenas experiencias explicando que, para hacer bien mi trabajo y que sea un buen negocio para ambos, necesito contar con la mayor cantidad de información disponible, saber sus espectativas y objetivos, plazos y cuántos dinero está dispuesto o tiene destinado para esto. Este punto del dinero me recuerda una excelente conversación con un amigo, Pedro Verdugo, en que mencionó su visión de porqué muchor proyectos son abortados, mueren a medio camino o se transforman en pesadillas para ambos lados. Resumiendo, su tésis es que esto pasa cuando no sabemos hablar de plata, cuando decimos “ahí vemos” en vez de “costará 1 millón”. Esto da para un tema en sí mismo pero lo dejaré hasta acá por ahora.
Gracias a esta información puedo evaluar el proyecto como un todo y luego traspasar eso a un proceso de trabajo que me permitirá llegar a la mejor solución posible que permitan los objetivos, tiempos y costos comprometidos. En palabras simples: no puedes construir una mansión, en 1 semana por mil dólares.
Al establecer y explicitar esta forma de trabajo, y hacer parte al cliente de esto, en la mayoría de los casos, provoca un cambio positivo ya que el compromiso es mutuo, los resultados dependen de la información que sea capaz de entregar como cliente y de mí como profesional, de lo que puedo hacer con esa información. Cuando queda claro el concepto del proceso de diseño, es natural entender que hacer 2, 3 o 10 propuestas sobre un mismo proyectos es desperdiciar esfuerzos, tiempo y recursos que no darán ningun fruto.
Adaptación a la realidad
El proceso de diseño en general y el específico en web son escenarios ideales, que no contemplan las dificultades del día a día y/o las particularidades de cada cliente y la relación que tengamos con ellos porque son muy pocas las ocasiones en que podemos aplicar el proceso en forma limpia y ordenada, pero sí debemos tener claro que debemos esforzarnos por tratar de mantener ese camino si queremos llegar a resultados amables para los usuarios e intuitivos, lógicos y usables para lograr los objetivos del cliente.
Para lograr esto debemos estar convencidos que el diseño, en cualquiera de sus formas, debe ayudar a las personas, cumplir objetivos e integrarse a los procesos naturales de las personas facilitando las tareas y el uso, nunca al revés.
Algunos links útiles en relación al tema.
http://www.nosolousabilidad.com/articulos/diseno_informacion.htm
http://www.inconcientecolectivo.cl/articulos/1551/
http://www.alzado.org/articulo.php?id_art=636
http://www.alzado.org/articulo.php?id_art=589
http://www.alzado.org/articulo.php?id_art=473

3 comentarios en“¿Debemos presentar más de una propuesta de diseño?”
24/04/2009 en 4:56 pm
Hola Garcia … llegue a tu web por el Framework que lanzaste y comenze a revisar tu dominio y encontre este articulo.
Soy uno de los cientos de desarrolladores web y la verdad esque concuerdo con el contenido de este material.
Muchas veces uno por capturar al cliente o el cliente quedar satisfecho con lo que uno cobra por los trabajos, tienden a pedir mas de un diseño para ver la posibilidad entre sitios web.
De que se puede, se puede, pero un buen diseñador debe captar al Cliente desde el primero diseño y no basado en 2.
Saludos!
27/04/2009 en 2:26 pm
Estoy de acuerdo contigo. Sin embargo, creo que al comienzo de nuestra carrera como prestadores de servicios, diseñamos más para nosotros mismos que para el cliente (inseguridad, inexperiencia o ambos), por lo que las más de 1 propuesta son para convencernos de que nuestro propio trabajo puede ser bueno… de ahí tendemos a seleccionar a partir de eliminación y presentamos las propuestas al cliente.
Este proceso cambia con el tiempo y experiencia en el área. Ahora sólo necesitamos captar correctamente la información y necesidad para tomar el tiempo necesario e ir generando la idea conceptual mentalmente… el proceso es menos físico y más mental. Tenemos más afiladas las herramientas por el uso constante, por lo que se vuelve innecesario invertir el doble de tiempo a dos soluciones que llevan a donde mismo.
Es genial siempre poder conocer distintas opiniones de gente con hambre de crecimiento. ¡Es un placer leerte!
Saludos!
27/04/2009 en 8:21 pm
Angélica, gracias por tu comentario… hablé hace poco con un amigo sobre este tema y hay coincidencias con lo que dices, la experiencia ayuda mucho a afinar nuestras habilidades y muchos procesos se hacen interna y automáticamente. El tema de fondo es cómo basamos nuestro trabajo y cómo justificamos que se trata de una actividad profesional que se guía por procesos y no por “inspiraciones” al momento de justificar el porqué de nuestros trabajos o productos, especialmente en la especialidad de diseño web, que es a lo que se refiere mi post. La creatividad dentro del proceso de diseño y no como proceso de diseño en sí misma.
Saludos y gracias por tus palabras